Historia Ciudad de México

Historia de la Ciudad de México

El Distrito Federal es la sede de la Capital Mexicana, la historia del Distrito Federal comienza propiamente a partir de su creación  en 1824, con la promulgación de la primera Constitución Federal Mexicana.

Época Prehispanica.
Se han encontrado restos de los primeros pobladores del valle de México en san Bartolo Atepehuacán, hoy Azcapotzalco y corresponde al periódo cenolítico inferior (9500 -7000 A.C.) 


Posteriormente se establacieron varios grupos de probladores Olmecas que se establecieron en Tlatilco, localizada al norte del lago de Texcoco en la Sierra del Ajusco y Cuicuilco.

En el Período pre clásico  había decaído la influencia de Tlátilco para dar paso a la Ciudad de Teotihuacán localizada al noreste del lago de Texcoco.

Durante el periodo Clásico Teotihuacán fue quien a trajo la mayor parte de los pobladores  a la cuenca, razón por la cuál muchos antiguos pueblos preclásicos quedaron olvidados.
En la decadencia de Teotihucán siglo VIII sus habitantes la abandonaron paulativamente y algunos se fueron a erradicar en las riberas  del lago para fundar pueblos como Cualhuacán, Coyoacán y Copilco.

En los siglox VIII, XIII y XIV, el territorio actual del Distrito Federal fue destino de varias tribus Chichimecas. Una de ellas eran los Toltecas que domino el Valle de México y buena parte de Mesoamerica   entre los siglos XI y XIII, cuando cayo Tula la capital de los Toltecas algunos grupos volvieron a radicar en Cualhuacán, convitiéndose a esta población en el poder dominante en el Sur del Lago de Texcoco.   

Tula 

Atlantes de Tula

Los últimos pobladores en arribar fueron los mexicas que se establecieron en el islote de México en 1325 en este lugar se fundo Tenochtitlán la más granda metropolí, junto con sus aliados de Tlacopan y Texococo, dominaron cerca de 300,000 km cuadrados. El florecimiento de Tenochtitlán fue interrumpida por la conquista de los españoles.  


La Conquista.
Los Españoles llegaron a Iztapalan en Julio de 1519, Alli los recibió Cuitlahuac. Posteriormente seguieron su camino por la calzada de Iztapalapan que unía la ribera de Xochimilco con el Islote de México. En lo que hoy es la esquina de las calles de Pino Suárez y República de Salvador. En el Centro de México se encontraron Moctezuma Xocoyotzin y las tropas de Hernán Cortés el 8 de Noviembre de de 1519, Moctezuma les dio alojamiento en el palacio de Axayacatl, seís días después, el Tlotani Mexica fue preso por Cortés.
En 1520 Pedro de Alvarado en ausencia de Cortés, orquesto la famosa matanza de Texcoatl.  

La Colonia
La ciudad de Tenochtitlán había quedado destruída, cortés decidió establecer el gobierno español en la población de Coyoacán, al Sur del lago de Texcoco. Desde allí goberno con el título de de Capitán General y Justicia Mayor, y estableció el primer cabildo y ayuntamiento de América. en 1528 fue establecida la primera audiencia de México, enacbezada por Nuño de Guzmán. En 1535 se creó el Virreinato de  la Nueva España, siendo su primer virrey Antonio de Mendoza.      

Durante la época colonial, la ciudad se lleno de suntuosas edificaciones para el culto religioso y edificios destinados a la administración o residencias de élite criolla y peninsular.
En contraste con la mayoría de la población índigena que vivía en la miseria en los barrios de la periferia, pueblos ribereños o montañosos cercanos a la ciudad..  

La Independencia.
Tras la ocupación francesa en España, el ayuntamiento de la Ciudad de México se declaro simpatizante de la Independencia de la Nueva España. Las posiciones de los miembros del cabildo iban desde los muy moderados, que consideraban que la sepación debería ser temporal, hasta los más radicales como Francisco Primo de Verdad y Melchor de Talamantes, quienes pensaban que la independencia debía ser definitiva. La junta de México contaba con el apoyo del Virrey José de Iturrigaray.     
Sin embargo un moviento reaccionario puso preso a los miembros de ayutamiento el 15 de Septiembre de 1808 y consiguio la destitución del virrey.    

La destitución del virrey de Iturrigaray tuvo gran influjo en los acontecimientos posteriores, porque los mismos españoles enseñaron a los americanos el camino que habían de seguir para derrocar al gobierno.
Con la destitución de José Iturrigaray se nombra a Pedro Garibay, hombre débil que sirvió de instrumento a quienes lo llevaron al poder.

El gobierno de Garibay fue desconocido por la junta de Aranjuez, que se había constituido para gobernar en ausencia del Rey y se expidió nombramiento de virrey en favor del arzobispo de México Don franscisco Javier Lizana y Beaumont en 1809. Este se dedico activamente a reunir fondos para remitirlos a España  y al mismo tiempo procuró levantar tropas para poner al país en estado de defensa contra una agresión francesa.  

Los fracasos de los intentos pacíficos de independencia hecho por los criollos en 1808 incitó a estos a recurrir a la violencia.
Don José Alonso Terán, asesor de la intendencia de Valladolid, recibio la denuncia de la conspiración y mandó a aprehender a los conjurados (Dic. 1809), remiténdolos a México para que allí fueran juzgados.

Los conspiradores manifestaron al virrey de Lizana que su plan consistía en organizar una junta que gobernara a la colonia en nombre de Fernando VII, en caso de que España llegara a ser dominada por Napoleón y evitar que cayera en manos de los franceses. En lo cual el Virrey no encontró culpa y mando a suspender el proceso poniendo en libertad a los acusados.
La fracasada conspiración de Valladolid tenía ramificaciones en algunos lugares de la intendencia de Guanajuato, partícularmente en San Miguel el Grande, donde del Capitán Ignacio José Allende trató con algunos compañeros de armas sobre la conveniencia de formar un gobierno independiente en la Nueva España. En estas juntas se adoptó el plan de aprisionar a los españoles y darles garantías para que pudierán volver  a su patria, establecer un gobierno nacional y solicitar ayuda de los estados Unidos en caso necesario.

Con la apariencia de reuniones literarias que celebraban en Querétaro juntas de carácter político alas que concurrían los licenciados Laso y Altamirano, los comerciantes Epigmenio y Emeterio González y algunos militares, como los capitanes Arias, Allende y Aldama, que iban desde San Miguel.

Los conjurados contaban para el éxito de su empresa con la simpatía del corregidor Manuel Domínguez  y con la colaboración entusiasta de su esposa Doña Josefa Ortíz de Domínguez.
A principios de 1810 los conjurados pensaron en la conveniencia de nombrar jefe del movimiento a un eclesiástico ilustrado y de prestigio para vencer los temores, que el proyecto pudiese despertar entre la gente por considerarlo religioso  e ilícito.
Se aproo la idea y Allende propuso a Don Miguel Hidalgo y Costilla, cura de Dolores, que tenía reputación  de sabio, de ideas progresistas y que tenía muy buenas relaciones con el futuro Obispo de Michoacán, don Miguel Abad y Queipo y con el Intendente de Guanajuanto. 
   
Se comisiono a Allende para tratar el asunto, pero el cura se excuso por falta de madurez y ponía en peligro el éxito de la empresa. Sin embargo ante la insistencia de Allende y de mucha gente comprometida con el proyecto, Hidalgo acepta la invitación convirtiéndose desde entonces en el alma y cabeza de la conspiración.    
            
Denuncias de la Conspiración 
Se había pensando iniciar el movimiento de la Independencia en San Juan de los Lagos, aprovechando la gran afluencia de gente que concurre a la feria del 2 de Octubre, pero hubo varias denuncias en los primeros días de septiembre que estuvieron a punto de hacer abortar el movimiento.
Don Mariano Galván, secretario de la junta conspiradora, denunció a sus compañeros ante el administrador de correos de Querétaro, quién le comunicó inmediatamente al administrador  general en México, y éste a su vez lo puso en conocimiento de la Audiencia, que gobernaba en ausencia de Virrey.
El corregidor Domínguez, en cumplimiento de las obligaciones de su cago, procedió a aprehender a los acusados de Querétaro, y al efecto practicó un registro en la casa de ls hermanos González, a quienes redujo a prisión por haber encontrado en sus residencia armas y parque (13 de Spetiembre). Dos días después, también el corregidor y otros comprometidos fueron denunciados y encarcelados.
Hidalgo, que había recibido noticias de Guanajuato sobre la denuncia de la conspiración, también había llamado a Allende, quien fue a Dolores a fin de tomar algún recuerdo 15 de Septiembre.
Aldama hablo primero con Allende, y luego pasaron a la recámara de Hidalgo, en donde éste recibío la noticia con aparente serenidad y sin acobardarse ante el peligro, opinó que urgía tomar resoluciones inmediatas y ejecutar actos decisivos. 

El grito de la Libertad
En seguida hizo que su hermano Mariano  y otras personas de confianza llamaran a algunos vecinos, y al frente de un puñado de hombres, se dirigió en compañía de Allende y Aldama a la cárcel pública, donde puso en libertad a los procesos.
Fue después al cuartel, donde se le incorporaron los soldados  de la guarnición, y en seguida marchó a aprehender al subdelegado y a otros diecisiete españoles, recogiendo los fondos  que guardaba el encargado de los diezmos.
Cuando empezaba a alborear la mañana del 16 de septiembre de 1810, Hidalgo hizo llamar a misa a la que acudieron muchos fieles por ser Domingo. Allí el Cura les habló de la opresión del gobierno, de los españoles y de las ventajas de la independencia para el pueblo, excitando el entusiasmo de la muchedumbre que enardecida gritó: ¡Viva la Independencia!, ¡Viva América!, muera el mal Gobierno!. 
En seguida fueron todos a sus casas a armarse  como pudieron, con lanzas, machetes, ondas y palos y volvieron a ponerse a las órdenes del Padre Hidalgo.

A las once de la mañana del mismo día 16 salió de Dolores el señor Hidalgo al frente de unos 600 hombres rumbo a San Miguel  el Grande, y a su paso por el pueblo de Atotonilco tomó un estandarte  de la Virgen de Guadalupe, que hizo llevar como bandera al frente de su tropa.




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